La Crisis Inmobiliaria En Estados Unidos Golpeo a Los Mercados

El fin del crédito barato produjo una crisis que comenzó en la economía más grande del mundo y se expandió al resto de los mercados. Aún no se sabe cuáles son los daños. Argentina tiene instrumentos para evitar una crisis pero hay señales de alerta.

Lo que venían anticipando los analistas de todo el mundo finalmente sucedió. La denominada “burbuja ” inmobiliaria de la economía estadounidense estalló y sus efectos se desparramaron por todos los mercados mundiales.
Esta crisis, que parece implicar la reversión del proceso de bonanza económica que venía transitando la economía mundial, se empezó a gestar luego de la caída de las “punto com” en 2001. A partir de entonces, la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos comenzó un proceso de reducción de tasas de interés, hasta llegar al 1% anual en 2004. Con este escenario, complementado por nuevos mecanismos financieros, se comenzaron a dar créditos hipotecarios muy baratos (llegaron hasta 1% anual) en ese país, los cuales se extendieron hasta los segmentos de mayor riesgo (deudores con problemas de cobrabilidad, denominado segmento subprime). El financiamiento de los préstamos se multiplicó a través de la emisión de títulos con garantía de esas hipotecas (securitización de las hipotecas), los cuales fueron adquiridos por bancos de inversión o fondos globales.

Con este mecanismo se distanció el que ofrece el crédito y evalúa el riesgo (el banco) de aquél que pone el dinero (los inversores de los fondos) con lo cual el otorgamiento de préstamos se comenzó a realizar con menores exigencias. Esta proliferación de dinero barato en el mercado hipotecario hizo crecer la actividad y los precios del sector inmobiliario estadounidense en una “burbuja”. La situación de excesos se manifestaba en cuestiones como las de familias que, al tener una propiedad con un valor más elevado que cuando la adquirieron, tomaron una segunda hipoteca para financiar, no al sector inmobiliario, sino al consumo.

En 2004, la FED (para evitar un proceso inflacionario) empezó a subir las tasa de interés hasta llegar al 5,25% actual. Entonces, los problemas en el mercado inmobiliario comenzaron a manifestarse a fin del año pasado y se hicieron más palpables en 2007. La suba de tasas encareció los créditos otorgados a tasa variable y las hipotecas (sobre todo las subprime) aumentaron la morosidad e incobrabilidad. Cuando los bancos quisieron ejecutar las garantías se encontraron con que los inmuebles habían bajado de precio y, muchas veces, no cubrían el capital prestado.
Al ser los fondos de inversión (gran parte de ellos europeos) los tenedores indirectos de las hipotecas, los problemas pasaron del mercado inmobiliario al financiero. A fin de julio y principios de agosto, varios fondos de bancos de Europa anunciaron una suerte de corralito para sus fondos. Los bancos centrales europeos y la Reserva Federal tuvieron que inyectar cientos de miles de millones de dólares en el sistema (a través de la asistencia a las entidades financieras) para evitar un contagio general de la crisis. Esto afectó los mercados de capitales y las bolsas (de acciones y títulos públicos) de todo el mundo.
Argentina no quedó afuera de esta suerte de “debacle” ya que los inversores del país y del exterior se desprendieron de los títulos locales. Este proceso es lógico: cuando hay problemas, los inversores huyen de los activos de riesgo (y los bonos argentinos, por la historia de default reciente, lo son) y se refugian en otros más seguros. El riesgo país argentino subió más del doble desde principios del año y el Banco Central (BCRA) tuvo que intervenir vendiendo dólares para evitar una brusca suba de la divisa y, luego inyectando dinero para que no se incremente demasiado la tasa de interés.

Efecto local.

Por el momento, el impacto local se circunscribe a los mercados. Sin embargo, no hay que descartar que tenga un efecto en la economía real. En este proceso, Argentina se encuentra mejor posicionada que en otras crisis. Esta vez el Gobierno tiene superávit y el BCRA cuenta con reservas que le dejan cierto margen de maniobra. Además, en esta oportunidad las cotizaciones internacionales de los granos morigerarían el efecto adverso ya que, las estimaciones son que tarden en bajar de los niveles récord en los cuales hoy se encuentran (se prevé que caerán antes los precios commodities relacionados a la actividad industrial como los metales y el petróleo). Sin embargo, es un hecho que la liquidez que había en el primer semestre en el país y en el mundo ya no continuará. Este es un problema para un país que necesita financiar inversiones para ampliar su capacidad instalada.

En Argentina, se acabó el crecimiento a través del aumento del uso de la capacidad ociosa y el financiamiento propio de las inversiones. El encarecimiento y la escasez del crédito será una limitante del crecimiento futuro. Por otra parte, en el plano fiscal, se está reduciendo el superávit y el gasto público está en aumento (a un ritmo de 40 ó 50% anual). Las señales que esperan los inversores (que habrá que ver si se dan en un período electoral como el actual) son de tranquilidad que se podrá hacer frente a los vencimientos de la deuda (en 2008 vencen u$s 11.500 millones entre amortizaciones e intereses) en gran parte con recursos propios sin tener que salir a pedir prestado en un contexto internacional adverso. Todo parece indicar que, por el momento, se están eligiendo instrumentos monetarios para evitar el efecto contagio.
Habrá que esperar a después de las elecciones de octubre, si se toman otras medidas enmarcadas en lo que vaya sucediendo a nivel mundial.

Fuente: La Gaceta - Revista del CPCE de Córdoba

Juniors, un barrio en expansión

Si ubicados en la ciudad de Córdoba, partimos desde el centro por Avenida Olmos, y cruzamos el Río Suquía entramos al Barrio General Paz. Pero si doblamos a mano derecha por algunas de las calles perpendiculares a Av. 24 de Septiembre (principal arteria de este Barrio), entramos a un barrio pequeño conocido como Junior´s.

Este barrio caracterizado en otros tiempos por sus chalets, se encuentra en plena transformación y renovaciòn, a causa del crecimiento edilicio de la ciudad, especialmente en General Paz. Pero ¿por qué se da este fenómeno?

La principal razón es que las familias, acostumbradas a vivir en casas y disfrutar de los espacios se han visto invadidos en varios sectores de Córdoba por las moles de cemento que no paran de levantarse, y encuentran en este pequeño barrio, los beneficios de tener a cuadras el centro de la ciudad, conjugado a su vez con el respeto por los espacios verdes, la tranquilidad y seguridad, y las actividades varias que propone el barrio y sus cercanías, lideradas éstas por el tradicional Club General Paz Juniors.

La alta demanda generada ha llevado a un incremento del precio de las propiedades, fenómeno que también ha incentivado la inversión basada en la adquisición, reciclado y posterior venta de diversos inmuebles. Los inversores ven en esta posibilidad, una inversión segura y rápida como opción a la adquisición de departamentos.

Otras razones que se pueden enumerar y que hacen a esta migración son los innumerables servicios con que se cuentan a distancias muy cortas fuera del barrio y que no afectan en ninguna medida el desenvolvimiento tranquilo y familiar; instituciones educativas privadas y públicas, supermercados, negocios de rubros diversos, estaciones de servicios, bancos, restaurantes, confiterías, clubes, centro cultural, hospitales, consultorios médicos, etc….

Por todo lo antes dicho, si se encuentra por Av.Olmos, continúe, tome por 24 de Setiembre, doble a la derecha y a las pocas cuadras encontrará este barrio residencial de veredas anchas y arboladas.

¿Y el Crédito?

Hace un tiempo largo, ya hace más de un año o dos, en plena recuperación nuestro gobierno resolvió la apertura de un crédito para la adquisición de propiedades por parte de aquellas personas que eran inquilinos por ese entonces.

El mercado inmobiliario que continua en subida, se ha visto muy poco concurrido por aquellas personas que tienen un crédito bancario pre-otorgado, o que han querido acatar la revolución del gobierno y dejar de pagar mensualmente su alquiler. La razón de ello, es que para estas personas el mercado se encuentra totalmente acotado a departamentos con algunos años de antiguedad, ya que los nuevos a estrenar no cuentan con sus escrituras respectivas y por lo tanto no son aceptados por ninguna entidad crediticia.

Sería tarea mas que interesante por parte de los bancos, lograr lineas de crédito para adquisición de estas propiedades bajo la tipología planteada (sin escritura), que acerquen a ciertos clientes imposibilitados de realizar adquisiciones de contado.

Tengamos en cuenta que solo los inversores tienen la posibilidad de desembolsar grandes cantidades de dinero de contado….tengamos en cuenta que todas aquellas personas que buscan ser propietarios no cuentan con esa posibilidad.